Ayer en Santiago de Compostela Carlo Frabetti habló a un abarrotado salón de actos de la Fundación Caixa Galicia sobre El Deber de la Información, tras ser presentado como una persona de perfil "renacentista" (me pareció acertada la denominación, visto la cantidad de proyectos e historias de diversos palos en las que ha estado y está colaborando). Yo, aunque interesado en el tema de información alternativa, y ya harto de la televisión (hace varios meses que no la tengo y realmente no la echo de menos ni un poquito), no lo conocía, pero simplemente el saber que fue guionista del mítico programa infantil La Bola de Cristal y el menos conocido El Duende del Globo ya bastó para decidirme. Los electroduendes me han marcado... (para explicarlo a las gentes de las nuevas generaciones, podemos decir que son como una especie de "lunnis con humor negro", humor este último que siempre ha de ser más inteligente que los otros tipos de humor, para no caer en el mal gusto).
Frabetti hizo primero un repaso de el concepto de la información desde que se empezó a emplear de forma masiva como "arma" (que él fijó en el nazismo, por cierto, empleó la dura la frase de que la guerra la perdieron unos nazis pero la ganaron otros...). Otro concepto que me gustó y comparto totalmente es el de "metacensura", algo así como la censura del propio concepto de censura que se da hoy en día, de forma que uno se puede creer todo porque como no hay nadie que recorte ni tache ideas, a nadie se le puede ocurrir que manipulen de forma tan sutil. En el franquismo ya era sabido que existía la censura, con lo que tanto el que informaba como el que buscaba información podían buscar maneras de burlarla. Lo sutil siempre es lo más peligroso...
Pasó a tocar una serie de conceptos y aspectos de lo que se daba hoy en día, comentando la ya conocida diferencia entre ver (pasivo) y mirar (activo), y como se dice en general "ver la televisión" (en la zona de Vigo es al revés, "ayer te miré", como alguien del público le comentó más tarde). También se da en la radio con escuchar y oir (había un programa no recuerdo en qué cadena que, con muy buen tino, no hablaba de sus oyentes, sino de sus escuchantes). Incluso habló del gran constructo de una realidad alternativa y falsa que muchas veces los grandes medios que dominan la información hoy en día tratan de transmitir, pero cómo hoy mucha gente que están buscando alternativas (incluso jóvenes, oh maravilla, de esos que no hacen botellón, o incluso algunos que hacen botellón pero tienen tiempo para otras cosas, que también los hay porque, para quien no lo sepa, estar de botellón todo el día además de cansado también es aburrido, y hasta caro). Con internet esas alternativas están al alcance de muchos (una pena que no se hablara abiertamente de la brecha digital, aunque Carlo la insinuó en varias ocasiones). Como ejemplos mencionó bastante temas de tortura, aunque como le ocurrió a lo largo de toda su intervención, quiso dar pinceladas esquemáticas de demasiados conceptos, y algunos no quedaron lo suficientemente claros dando lugar a comentarios. Hay algo que a mí no me acabó de quedar claro en los ejemplos de Frabetti y que no ví que ni él ni los que hablaron en el coloquio manejaran (ni siquiera alguien de Amnistía Internacional que hizo una serie de observaciones en general acertadas, aunque pecando de cierto protagonismo). Me pareció que se comparaba a la ligera la tortura que puede haber en las cárceles o comisarías españolas con la que hay en otras zonas (por ejemplo en guerra, o con tortura permitida). No es lo mismo una sociedad torturadora que una sociedad donde hay personas que torturan. Es la misma diferencia entre una sociedad en la que existe la pena de muerte reconocida por ley y una en la que en un momento dado una persona puede tomarse lo que piensa que es justicia por su mano. En España, si se detecta malas prácticas por parte de funcionarios de prisiones o policía, está contemplado que se castigue. Otra cosa es que se haga a escondidas o haya quien haga la vista gorda. En estos casos se debería perseguir a las personas, en el otro caso el tema es más de opinión pública e incidencia política.
Entre algunas soluciones o alternativas que propuso, y con lo que cerró la charla, me llamaron la atención tres conceptos:
- Vox populi: o lo que dice la gente (Carlo dio un listado rápido de consignas que grita la gente en las distintas manifestaciones a las que ha asistido, manifestaciones que él mismo reconoció que están bastante sesgadas por su posicionamiento ideológico, de base marxista como el mismo enfatizó, y como alguien le comentó en el coloquio).
- Don't hate the media, be the media. Es el equivalente a si quieres cambiar algo, hadlo desde dentro, pero aplicado a los medios de comunicación. Y hoy con internet se puede recibir información y transmitirla llegando a algo más que nuestros vecinos o amigos, o como mucho con fanzines de tirada limitada y aun más limitada distribución, meritorios intentos a partir de los 60 de promover la cultura underground en todos los temas habidos y por haber, incluyendo la información alternativa a los grandes medios (cada vez más concentrados). Los blogs o bitácoras, las web, los feed, el correo electrónico e incluso los SMS facilitan esto.
- La bondad de la incredulidad (no me acuerdo cual fue su denominación exacta, pero esto servirá) : ya que muchos (presumibles) periodistas prácticamente tratan de hacer creíble información inventada o manipulada, entrando en la creación literaria (mismo de ciencia-ficción), se trata de dar la vuelta a lo que se pretende con la ciencia ficción que es sumergirte en esa ficción como si fuera real. En este caso sería "emerger de esa ficción que te venden como realidad".
En cuanto a los asistentes, me gustó que había gente de todo tipo, desde los más "intelectuales progres" (que muchas veces son los más intolerantes con la gente que no piensa como ellos, llegando a abuchear e interrumpir a personas que están exponiendo ideas con las que no están de acuerdo, en fin, los extremos se tocan..., aunque a veces lo que existe es simplemente mala educación), a gente proveniente de movimientos sociales de base, o de medios de comunicación alternativos, e incluso gentes "de la calle" (como se autodefinió alguien), que no sabe ya qué contarle a sus hijos sobre la situación del mundo.
De los muy impresionantes comentarios de algunos de los que intervinieron (no me gustan nada las intervenciones en coloquios de personas que solo exponen espectacularmente ideas muy loables para que el resto les aplauda, pero que no generan confrontación de opiniones ni profundizan en nada), me quedo con el de alguien que no tenía muy claro qué es eso de la educación para la ciudadanía y por qué hay tanto escándalo con ella (entre los que me incluyo), pero que se podría incluir en ella la educación para la información (por lo menos para ser críticos y saber filtrarla).
Por cierto, su blog es para los que están interesados por la ciencia y por todo en general (vamos, para los "renacentistas").
Zona Okupada de A Cova da Meiga. Atoparedes nela cousas sobre cooperación para o desenvolvemento,ecoloxía social,software libre,xogos de rol,libros,música,películas...Porque desde a nosa "cova" podemos cambiar o que non nos gusta da sociedade! --- Zona Okupada de A Cova da Meiga. Encontraréis en ella cosas sobre cooperación para el desarrollo,ecología social,software libre,juegos de rol,libros,música,películas...¡Porque desde nuestra "cueva" podemos cambiar lo que no nos gusta de la sociedad!
viernes, 28 de marzo de 2008
martes, 19 de febrero de 2008
WANDERLUST...
He conseguido saciar esto, pero cada cierto tiempo el deseo vuelve a llegar, solo que he descubierto algo: no se trata de un vagabundeo indefinido, se trata de un "Wanderlust con goma elástica", el irse sabiendo que hay un lugar donde volver..., habiendo llevado algo y trayéndome algo nuevo.
- Añadido el 04/01/2009.
No puedo dejar de sentirme culpable de no haber mencionado otra gran canción que habla sobre este sentimiento, la de Voyage, Voyage, de Desireless, con versión muy reciente de Kate Ryan.
lunes, 3 de diciembre de 2007
EL PRIMERO DE LOS FRIKIS, ALGO SOBRE LOS JUEGOS DE ROL
Hay muchos sitios donde podeis ver en qué consiste, pero a mí me gusta decir que es lo que ocurre cuando mezclas un cuenta-cuentos con una obra de teatro, pero le dejas libertad a los personajes para hacer lo que desean dentro de la línea argumental o guión más o menos preparado. Ahí es cuando el juego de rol deja de ser una simple diversión o una herramienta de dinamización en talleres de formación y se convierte en arte. Debería llamársele el noveno arte, o el décimo, no sé cuantos hay ya... Y se consigue con un mismo guión un número infinito de historias. También es infinito el número de webs y escritos sobre como hacer buenas sesiones de rol, pero en común siempre aparecen dos puntos que siempre trato de recalcar.
Uno es la importancia de conseguir una mezcla adecuada de sensación de libertad con los personajes y de creación de una historia en la que se impliquen. O sea, ni que simplemente los personajes actúen libremente pero sin rumbo fijo ni dirección (como dice la canción), ni que se vean constreñidos a una historia con episodios que tienen que ocurrir de forma inexorable y que hacen que se pierda la "magia de la improvisación". Si no se es bueno en improvisar, hay herramientas que ayudan a improvisar (sí, no es paradójico, también se puede "aprender a improvisar"). Y lo mejor para esto es no tener que improvisar (?!). Un argumento sólido para la historia ayuda a generar ideas e hilos paralelos que se integran perfectamente. Cuando me toca hacer de "facilitador" (en el argot se le llama Dungeon Master por el primer juego de rol comercializado Dragones y Mazmorras, simplemente Master, o si no Director de Juego, como contraposición a los Personajes Jugadores, que son el resto de los coleguis) suelo emplear en el diseño de la historia una metodología que me funciona muy bien (aunque cada "Master" es un mundo). Hablaré otro día de ella.
El otro punto es el deseo de "jugar un rol" dentro de una historia, de interpretar personajes irrepetibles en situaciones irrepetibles (como en la realidad, no hay dos personas ni situaciones iguales, y cadapersona reacciona en una situación de forma distinta que otra). El representar el personaje es lo que acerca al rol al teatro. El hacerlo sentados alrededor de una mesa o tumbados debajo de un árbol es lo que lo acerca a los cuenta-cuentos. El que los personajes mediante sus decisiones y su personalidad puedan realmente contribuir al desarrollo de la historia..., es la esencia del juego de rol.
Ni siquiera voy a perder el tiempo contra-argumentando a los que han acusado a los juegos de rol de inducir a la violencia, a la locura y otras cosas que se hablaron en episodios desgraciados de los que se dan en todos los ámbitos de la vida (y que desgraciadamente son los únicos que muchas veces sirven para que se hable de algunos temas..., pero así somos los hu-monos).
Uno es la importancia de conseguir una mezcla adecuada de sensación de libertad con los personajes y de creación de una historia en la que se impliquen. O sea, ni que simplemente los personajes actúen libremente pero sin rumbo fijo ni dirección (como dice la canción), ni que se vean constreñidos a una historia con episodios que tienen que ocurrir de forma inexorable y que hacen que se pierda la "magia de la improvisación". Si no se es bueno en improvisar, hay herramientas que ayudan a improvisar (sí, no es paradójico, también se puede "aprender a improvisar"). Y lo mejor para esto es no tener que improvisar (?!). Un argumento sólido para la historia ayuda a generar ideas e hilos paralelos que se integran perfectamente. Cuando me toca hacer de "facilitador" (en el argot se le llama Dungeon Master por el primer juego de rol comercializado Dragones y Mazmorras, simplemente Master, o si no Director de Juego, como contraposición a los Personajes Jugadores, que son el resto de los coleguis) suelo emplear en el diseño de la historia una metodología que me funciona muy bien (aunque cada "Master" es un mundo). Hablaré otro día de ella.
El otro punto es el deseo de "jugar un rol" dentro de una historia, de interpretar personajes irrepetibles en situaciones irrepetibles (como en la realidad, no hay dos personas ni situaciones iguales, y cadapersona reacciona en una situación de forma distinta que otra). El representar el personaje es lo que acerca al rol al teatro. El hacerlo sentados alrededor de una mesa o tumbados debajo de un árbol es lo que lo acerca a los cuenta-cuentos. El que los personajes mediante sus decisiones y su personalidad puedan realmente contribuir al desarrollo de la historia..., es la esencia del juego de rol.
Ni siquiera voy a perder el tiempo contra-argumentando a los que han acusado a los juegos de rol de inducir a la violencia, a la locura y otras cosas que se hablaron en episodios desgraciados de los que se dan en todos los ámbitos de la vida (y que desgraciadamente son los únicos que muchas veces sirven para que se hable de algunos temas..., pero así somos los hu-monos).
lunes, 15 de octubre de 2007
PACIFISMO IDEALISTA O PACIFISMO NECESARIO
El caso es que el status quo de los ejércitos y sus miembros en todo el mundo es algo muy apetecido. Alguien con un arma siente que es realmente es alguien, valga la redundancia, y es muy difícil cambiar eso, y también el corporativismo y cerrazón que existe en la institución (incluso tienen sus propios tribunales...). Y cuando no hay guerra o enemigos, nos los inventamos, o incluso nos inventamos otras funciones del ejército... Por favor, no me digais que los militares se van por ahí a hacer Cooperación para el Desarrollo, llamadle de otra manera, no sé, Pacificación, o similar. O el tema de desastres, en muchos países el ejército tiene asignado el sistema de protección civil y coordinación para la prevención y mitigación de desastres, o incluso en temas ecológicos cuando van a apoyar en alguna emergencia (me llamó la atención la imagen de un documental en Nicaragua de unos militares intentando salvar unas tortugas de morir llevándoselas entre cuatro en un gran plástico que cada uno agarraba de una esquina, pero que les costaba muchísimo avanzar por el peso de las mismas y sobre todo por el estorbo de llevar el gran fusil AK-47 colgado en bandolera...).
Aun así no creo que sea posible hoy en día, ni a corto plazo, un mundo sin ejércitos. Todavía tienen su función (en un paraíso sin predadores ni defensas, con un sólo predador se puede desencadenar un desastre...), pero esa carrera armamentística y de cada uno por su lado debe terminar, y también ese aferrarse al poder basado en las armas y ese incremento antidemocrático (a mí nadie me ha consultado nada) de la inversión en armas e investigación militar. De todas formas, me gusta pensar que algún día se extinguirán (igualito que las ONGs, el que tenga que aumentar la inversión militar, igual que la inversión en cooperación al desarrollo, significa que el mundo no va todo lo bien que me debería).
Ya, ya sé que en épocas de guerra es cuando más inventos se hicieron que al final contribuyeronal desarrollo posterior en períodos de paz y con usos civiles. Pero igual hubiera sido mejor que no hubiera habido la guerra y se hubiera descubierto ese invento más tarde... ¿No se puede hacer una investigación civil con recursos y amplitud de miras? ¿Por qué se han tenido que descubrir la infinidad de aplicaciones civiles de los satélites artificiales después de idearlos como armas de ataque o defensa, o como espías en conflictos?¿Forma parte de la naturaleza humana el desarrollarse a golpes? Si la respuesta es sí, yo digo que desde el momento en que somos conscientes de esa naturaleza, podemos cambiarla.
jueves, 4 de octubre de 2007
EMPRESAS Y COOPERACIÓN AL DESARROLLO, EL ETERNO DEBATE
Personalmente, por meter cizaña, soy un total escéptico en el tema de la participación de las empresas en la cooperación para el desarrollo. Es posible que tengan un nicho, sobre todo en el tema de la cesión de profesionales muy capacitados para colaborar en distintos temas (ejemplo que he visto y funciona bien, por ejemplo consultoras experimentadas de formación que dan servicios gratuitos a personal de ONGs), pero creo más en la voluntad de esos profesionales en querer colaborar en su tiempo libre con organizaciones cuyo objetivo declarado es ese (si es que esas empresas les dejan tiempo libre...).
La pregunta es ¿por qué una empresa habría de querer colaborar desinteresadamente con una ONG o un proyecto de cooperación? Quizás en casos puntuales de algunas empresas podría ser, pero convertir eso en un modelo para todas no me lo creo (la desconfianza nace de los palos recibidos...). Los fines de las empresas son ganar dinero (lo cual a priori no es malo), lo que se llama lucro. Lo otro, en la humilde opinión de este habitante de A Cova da Meiga, es marketing mientras no se demuestre lo contrario.
La RSC, como en su día lo fue la calidad, y el medio ambiente, son temas de interés y preocupación social que a las empresas les puede servir o no para mejorar su funcionamiento (si los famosos sistemas de gestión de la calidad, medio ambiente o RSC están bien implementados sí puede servirles para mejorar su funcionamiento, por ejemplo el tratar bien a sus empleados seguro que a medio plazo les sirve para aumentar rendimientos), pero ya solo el hecho de que existan los sellos o certificaciones representa para ellas un hecho diferencial respecto a las q no tienen el sello (y el sello RSC llegará pronto, alguno ya hay...), o sea, marketing.
Las ONGs no necesitan marketing de este tipo porque su objetivo son temas donde el lucro no aparece (o no debería aparecer). Es más, las ONGs deberían tener una tendencia "suicida", o sea, el objetivo de la ONG debe ser que llegue un momento en que no sea necesaria... Cuando la mayoría de las empresas tengan el sello ISO 14001 dejará de tener valor, habrá que inventar otro...¿A eso le llaman mejora continua? No creo que la mejora continua deba estar basada en criterios de marketing, y lo mismo la ayuda al desarrollo, y si se permite el pensar "pues si quieren marketing, aprovechemos lo que pueden ofrecernos" estamos perpetuando esa mala concepción (porque luego siempre llegan los temas de ceder profesionales para un determinado proyecto si luego en ese país se venden productos de esa empresa, o que aparezca el nombre de la empresa para demostrar lo buena gente que son...). Eso sí, si aparece una empresa extraña entre cuyos objetivos esté el ayudar desinteresadamente al desarrollo, pues bienvenida...tras mirarla con lupa.
De todas formas, ante la dificultad de poner límites a los distintos tipos de financiación de instituciones y además conocer en detalle sus buenas o malas prácticas, yo podría haber un criterio a priori para proponer: simplemente fijarse en la misión, objetivos, estrategia (o similares) que tenga la entidad.
Por ejemplo, una Caja de Ahorros se supone que en los estatutos contempla la dedicación a obras sociales.
Un colegio profesional se supone que a velar por los intereses de un determinado grupo profesional (lo cual incluye autoevaluación, pero también formación integral y actividades de caracter social para sus colegiados, y posiblemente también el cuidar la imagen de ese grupo profesional ante la sociedad y defender sus competencias).
Una fundación variará bastante, pero en general se puede decir que el ánimo de lucro no es su principal motivación.
Una empresa funciona básicamente por el ánimo de lucro (que yo sepa...). No voy a entrar si eso contribuye mucho o poco al desarrollo humano, pero si contribuye es de manera colateral, no como fin. Y repito que esto no tiene por qué ser malo (esto no es ningún ataque a las empresas, en absoluto). Pero lo dicho, si quieren hacer obra social es por otros temas relacionados con marketing, mejor imagen o, por qué no, para favorecer el "buen rollito" entre sus trabajadores y que estos estén más motivados porque su empresa participe en ese tipo de cosas. Por eso creo que no es a través de las empresas donde se deben encontrar los espacios para trabajar en temas de cooperación al desarrollo, sino que debería ser cosa de los propios trabajadores los que por su cuenta se metieran en esas actividades (y si las empresas les dan facilidades para "cultivar ese buen rollito" pues mejor), pero que no sean las empresas los agentes financiadores dando dinero ni bienes "de la empresa" (hmmm, igual me pillais si me decís que es que los trabajadores y su tiempo también son bienes de la empresa...).
Actualización 1: interesante el comentario de Andrés recordando que las ONGs no tienen ni mucho menos el monopolio del desarrollo, y de Isabel, que toca el tema de Educación para el Desarrollo impulsada por la empresa desde dentro.
La pregunta es ¿por qué una empresa habría de querer colaborar desinteresadamente con una ONG o un proyecto de cooperación? Quizás en casos puntuales de algunas empresas podría ser, pero convertir eso en un modelo para todas no me lo creo (la desconfianza nace de los palos recibidos...). Los fines de las empresas son ganar dinero (lo cual a priori no es malo), lo que se llama lucro. Lo otro, en la humilde opinión de este habitante de A Cova da Meiga, es marketing mientras no se demuestre lo contrario.
La RSC, como en su día lo fue la calidad, y el medio ambiente, son temas de interés y preocupación social que a las empresas les puede servir o no para mejorar su funcionamiento (si los famosos sistemas de gestión de la calidad, medio ambiente o RSC están bien implementados sí puede servirles para mejorar su funcionamiento, por ejemplo el tratar bien a sus empleados seguro que a medio plazo les sirve para aumentar rendimientos), pero ya solo el hecho de que existan los sellos o certificaciones representa para ellas un hecho diferencial respecto a las q no tienen el sello (y el sello RSC llegará pronto, alguno ya hay...), o sea, marketing.
Las ONGs no necesitan marketing de este tipo porque su objetivo son temas donde el lucro no aparece (o no debería aparecer). Es más, las ONGs deberían tener una tendencia "suicida", o sea, el objetivo de la ONG debe ser que llegue un momento en que no sea necesaria... Cuando la mayoría de las empresas tengan el sello ISO 14001 dejará de tener valor, habrá que inventar otro...¿A eso le llaman mejora continua? No creo que la mejora continua deba estar basada en criterios de marketing, y lo mismo la ayuda al desarrollo, y si se permite el pensar "pues si quieren marketing, aprovechemos lo que pueden ofrecernos" estamos perpetuando esa mala concepción (porque luego siempre llegan los temas de ceder profesionales para un determinado proyecto si luego en ese país se venden productos de esa empresa, o que aparezca el nombre de la empresa para demostrar lo buena gente que son...). Eso sí, si aparece una empresa extraña entre cuyos objetivos esté el ayudar desinteresadamente al desarrollo, pues bienvenida...tras mirarla con lupa.
De todas formas, ante la dificultad de poner límites a los distintos tipos de financiación de instituciones y además conocer en detalle sus buenas o malas prácticas, yo podría haber un criterio a priori para proponer: simplemente fijarse en la misión, objetivos, estrategia (o similares) que tenga la entidad.
Por ejemplo, una Caja de Ahorros se supone que en los estatutos contempla la dedicación a obras sociales.
Un colegio profesional se supone que a velar por los intereses de un determinado grupo profesional (lo cual incluye autoevaluación, pero también formación integral y actividades de caracter social para sus colegiados, y posiblemente también el cuidar la imagen de ese grupo profesional ante la sociedad y defender sus competencias).
Una fundación variará bastante, pero en general se puede decir que el ánimo de lucro no es su principal motivación.
Una empresa funciona básicamente por el ánimo de lucro (que yo sepa...). No voy a entrar si eso contribuye mucho o poco al desarrollo humano, pero si contribuye es de manera colateral, no como fin. Y repito que esto no tiene por qué ser malo (esto no es ningún ataque a las empresas, en absoluto). Pero lo dicho, si quieren hacer obra social es por otros temas relacionados con marketing, mejor imagen o, por qué no, para favorecer el "buen rollito" entre sus trabajadores y que estos estén más motivados porque su empresa participe en ese tipo de cosas. Por eso creo que no es a través de las empresas donde se deben encontrar los espacios para trabajar en temas de cooperación al desarrollo, sino que debería ser cosa de los propios trabajadores los que por su cuenta se metieran en esas actividades (y si las empresas les dan facilidades para "cultivar ese buen rollito" pues mejor), pero que no sean las empresas los agentes financiadores dando dinero ni bienes "de la empresa" (hmmm, igual me pillais si me decís que es que los trabajadores y su tiempo también son bienes de la empresa...).
Actualización 1: interesante el comentario de Andrés recordando que las ONGs no tienen ni mucho menos el monopolio del desarrollo, y de Isabel, que toca el tema de Educación para el Desarrollo impulsada por la empresa desde dentro.
sábado, 22 de septiembre de 2007
LOS SONIDOS NOCTURNOS DE LOS PUEBLOS GRANDES
martes, 11 de septiembre de 2007
DE ONG Y OTRAS HIERBAS
Solo tengo dos cosas claras de las ONGs, teniendo en cuenta que son las instituciones más valoradas por la sociedad:
- Una que su fin último debería ser desaparecer (y esa meta parece que no, pero sí condicionaría la manera de trabajar que tienen, convertidas algunas simplemente en monstruos que buscan desesperadamente mantenerse, y han olvidado su misión real). Las ONGs son un medio, no un fin (creo que como toda institución, incluidas las empresas).
- La otra es que si toda institución debe ser transparente y tener unas buenas prácticas en su día a día, las ONGs están doblemente obligadas. Sabemos que toda aquella institución con autoridad debe ser aun más cuidadosa en como actúa. Incluso el abuso de autoridad está tipificado como delito, y cuando alguien que comete un delito tiene algún tipo de autoridad eso actúa de agravante. Viendo la autoridad moral que las ONGs tienen en la sociedad (una de cuyas consecuencias es que cualquier escándalo que rodea a alguna de ellas adquiere grandes proporciones y salpica a todas), creo que deben hacer un esfuerzo mucho mayor del que están haciendo para buscar la transparencia y buena gestión (reconociendo en cualquier caso el buen trabajo de los últimos años).
- Una que su fin último debería ser desaparecer (y esa meta parece que no, pero sí condicionaría la manera de trabajar que tienen, convertidas algunas simplemente en monstruos que buscan desesperadamente mantenerse, y han olvidado su misión real). Las ONGs son un medio, no un fin (creo que como toda institución, incluidas las empresas).
- La otra es que si toda institución debe ser transparente y tener unas buenas prácticas en su día a día, las ONGs están doblemente obligadas. Sabemos que toda aquella institución con autoridad debe ser aun más cuidadosa en como actúa. Incluso el abuso de autoridad está tipificado como delito, y cuando alguien que comete un delito tiene algún tipo de autoridad eso actúa de agravante. Viendo la autoridad moral que las ONGs tienen en la sociedad (una de cuyas consecuencias es que cualquier escándalo que rodea a alguna de ellas adquiere grandes proporciones y salpica a todas), creo que deben hacer un esfuerzo mucho mayor del que están haciendo para buscar la transparencia y buena gestión (reconociendo en cualquier caso el buen trabajo de los últimos años).
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